El Sol Soy

Soy un templo de luz hermoso
que sostiene el Sol más resplandeciente en su interior.

Un Sol que abrasa y disuelve
lo que no vibra en su perfección,
porque lo convierte en su luz.

Nada que no sea supremo
se resiste a la luz del Sol.
Todo lo demás termina marchitándose
ante tal fogonazo.

Mi Sol interno quema
todo lo que ya no tiene lugar
en mi interior,
en tu interior.

Expando mi Sol interno.
Me expando…

Soy el fuego intenso
que se lleva todo a su paso
y que, tras él,
nace algo nuevo,
aún más perfecto.

Soy ese Sol.
Ya soy el Sol.

Abraso lo que ya no es
y permito que todo vuelva a vibrar
como el corazón de Gaia.

¡Ay, Gaia, qué hermosa eres!
Qué hermoso es tu Sol…

Me sincronizo con tu Sol.
Mi Sol y el tuyo se funden
para aquello que no vibre
como tu corazón
veamos arder.

Así de poderosa soy.
Así de poderosas somos.
Mi bella Gaia,
sincronizada a ti estoy.

Vivo en paz.
Vivo en calma.
Por mí,
por ti,
por todos.

Me ofrezco,
con mi Sol interno,
a servirte.

Te amo.
Me amo.

Yo soy el Sol mismo.
Yo soy el Sol mismo.
Y vivo como el Sol mismo.

Yo soy el Sol.
Y vivo como el Sol.

Yo soy el Sol,
y el Sol soy.

Así vivo ahora.
Como el Sol.
Como el Sol.

Porque el Sol soy,
y como el Sol vivo.


Olibama Hernández

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