En el fuego de mi base yo te conservo,
en el fuego de mi base te alimento,
en el fuego de mi base te sostengo,
y un día… te elevo.
Cuando te elevo, me enciendo,
y cuando me enciendo, me entrego.
Soy llama que asciende sin miedo,
fuego que no destruye,
sino que crea caminos de regreso.
En mí arde la raíz del mundo,
el pulso de la tierra,
la memoria del comienzo.
No hay separación entre cuerpo y cielo,
porque en el fuego de mi base
se funden lo denso y lo eterno,
y en esa unión sagrada
me entrego…
despierto.
Olibama Hernández

Deja una respuesta