Viaja a tu interior.
Todo está ahí.
Entra despacio,
quédate en silencio…
y siéntelo.
Vuelve a ti,
al remanso de paz que eres,
a la corriente suave
que vibra en tu pecho,
a la energía suprema
que te sostiene.
Eres quietud,
eres calma,
eres paz.
Eres hogar.
Un hogar cálido,
de puertas abiertas,
lleno de silencio seguro.
Sé el hogar que eres.
Habítate.
Ofrécete así
a quienes amas.
Vuela…
ábrete y vuela.
Vuela alto,
tan alto como se expanda
la raíz de tu Ser.
Y luego… vuelve.
Olibama Hernández

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