Alma mía, cuando tú me guías,
me convierto en un ser sin anhelo,
porque en tu guía encuentro la inspiración,
como abrigo, como consuelo.
Es en tu guía que late mi pecho,
con emoción, sin más intención.
Cuando apareces, todo tiene sentido,
y el verso encuentra su dirección.
En tu guía yo escribo segura.
Con cada letra, con cada rima,
es que te encuentro, me encuentro…
Porque es en tu guía, alma mía,
que florece mi poesía.
Olibama Hernández

Deja una respuesta