Me dispongo a ti,
mi alma hermosa.
Cógeme de la mano,
llévame a tu remanso de paz.
Cógeme de la mano,
imprégneme de tu sabiduría.
Cógeme de la mano
y guía mis pasos.
—Dime, ¿cómo vivir? —pregunté —.
Y la voz, suave, resonó en mi interior:
Vive aquí y ahora.
El pasado ya no existe.
El futuro aún no es.
Solo este instante
es real.
Respira…
que en ese respiro
está todo.
Quien fuiste ayer
ya se perdió.
Quien serás mañana
aún no existe.
Lo único que permanece
es el pulso vivo del ahora.
No puedes saber quién serás,
solo quién estás siendo,
en este respiro,
en este ahora.
Acalla tu mente.
Escucha tu corazón.
Ese latido es tu ancla.
No late ayer.
No latirá mañana.
Late aquí.
Late ahora.
Tanta inteligencia sucede
en este instante
para que tu corazón palpite.
Tal vez eso
es lo único
que debas apreciar.
Un Ser humano vive
en cada latido,
en cada instante.
Fuera de este ahora
no hay vida.
Cada vez que viajas
al ayer o al mañana,
ignoras la sabiduría suprema
de lo que eres.
Ella solo actúa
aquí y ahora.
Shambó… Shambó…
Todo sucede aquí y ahora.
Tu cuerpo y tu alma,
entretejidos en la trama del universo.
Aquí y ahora.
Aquí y ahora.
Aquí y ahora.
¿Lo sientes?
Yo soy una con el mundo,
una con el universo,
una con todos.
Yo Soy…
el que Soy.
So’ham… So’ham…
Olibama Hernández

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