Un lienzo en blanco es un lugar sagrado donde poder expresarme, donde mi voz interior ve la luz, donde mi yo emerge esplendoroso, donde mi yo al fin se reencuentra.
Es en un lienzo en blanco que un fractal de mi alma se expresa en un espacio sin pensamiento impuesto. Que sale, que se libera, que vuela, pero que mantiene los pies sobre la tierra.
Porque en ese lienzo en blanco escribo a mi yo presente, ese yo que no entiende de límites, ni de culturas. Que no entiende de política, ni de economía.
Uno que conoce la luz, la pureza y la honestidad. Pero que también conoce el dolor, el sufrimiento y la oscuridad. Porque ahí, en el conocimiento profundo sumido en el estado de flujo de la sabiduría de mi ser más interno, es donde se gesta lo que expreso en un lienzo en blanco.
Un lienzo en blanco es tan solo la oportunidad constante que me brinda el universo de ser el autor de mi propia obra, de esa obra única que soy capaz de perpetuar en el vacío impenetrable con derechos de autor irrevocables.
Olibama Hernández

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